La ciencia de [skuba]: Diseño e impresión 3D responsable al servicio de la salud

La ciencia de [skuba]: Diseño e impresión 3D responsable al servicio de la salud
12/09/2022

En marzo de 2020, ante la falta crítica de protección para el personal sanitario, en [artefactos] pusimos a trabajar nuestra red multidisciplinar para diseñar [skuba]: un adaptador impreso en polipropileno capaz de transformar máscaras comerciales de snorkel en equipos de respiración herméticos de alta seguridad. Más de 3.000 unidades distribuidas, ensayos de materiales y de estanqueidad, materiales biocompatibles y una cadena de cooperación sin fronteras. 

Descubre la historia, el rigor técnico y la filosofía de co-diseño que hicieron posible este hito de innovación social.

España decreta el estado de alarma en marzo de 2020 y el personal sanitario de nuestros hospitales se enfrentaba en primera línea a la pandemia del COVID-19 con una enorme incertidumbre y preocupante falta de Equipos de Protección Individual (EPIs) homologados. Ante esta emergencia sin precedentes, en [artefactos] no nos pudimos quedar de brazos cruzados, viendo a nuestros colaboradores sanitarios en proyectos en marcha y compañeros ante tal situación.

En cuestión de horas, el equipo multidisciplinar de la asociación —formado por ingenieros de diseño, investigadores de la Universidad de Alicante, facultativos del Hospital General Universitario de Alicante y profesionales sanitarios— puso en marcha su capacidad resolutiva para diseñar una solución urgente, segura y eficaz: el proyecto [skuba]. A este equipo se unieron profesionales de distintas empresas como Suavinex y Recreus, formando una estructura cohesionada, eficaz y eficiente.

¿Qué es [skuba]?

[skuba] es un adaptador diseñado e impreso en 3D que permite transformar una máscara comercial de snorkel (como la conocida Easybreath de Decathlon) en una máscara de protección facial y respiratoria hermética de alta seguridad. 

Al conectar este adaptador impreso en 3D a la máscara e incorporar filtros bacterianos y víricos de grado sanitario (como los filtros HEPA o electroestáticos), los profesionales médicos obtenían una pantalla facial completa con suministro de aire limpio y libre de virus verificado, protegiendo tanto sus ojos como sus vías respiratorias en áreas de alto riesgo (UCIs, urgencias y quirófanos) permitiéndoles trabajar de forma segura.

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Rigor técnico, materiales y ensayos: No todo vale en impresión 3D

Si algo caracteriza la filosofía de [artefactos], es la responsabilidad social y el rigor. Desde el primer minuto fuimos conscientes de que estábamos diseñando un elemento crítico para la salud. Por eso, no nos limitamos a compartir un modelo tridimensional rápido en internet: 

  • Selección del material perfecto: Tras probar diversos filamentos como PLA o TPU —que descartamos por fugas o porosidad—, trabajamos codo con codo con la empresa alicantina Recreus para fabricar los adaptadores en Polipropileno (PP·3D). Este material inerte y biocompatible garantizaba una estanqueidad total y permitía algo fundamental: la esterilización en autoclave a alta temperatura para ser reutilizado de forma segura.
  • Optimizando la respirabilidad: Desarrollamos versiones con un filtro y con doble filtro HEPA para reducir la resistencia al aire y evitar el cansancio respiratorio del sanitario durante turnos prolongados de trabajo. 
  • Validación real y ensayos de hermeticidad: Realizamos más de 50 ensayos técnicos junto a institutos tecnológicos como AIJU y AITEX, además de pruebas de ajuste facial con médicos voluntarios directamente en quirófano. 

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Un impacto sin fronteras
Lo que comenzó como una respuesta local desde el equipo de la asociación sin ánimo de lucro [artefactos] se convirtió en una red de solidaridad global: Más de 350 adaptadores impresos en 3D en nuestras máquinas y distribuidos directamente en hospitales y residencias de la Comunidad Valenciana, Madrid, Castilla-La Mancha, Murcia, Cataluña, Galicia... 

  • Más de 3.000 unidades producidas industrialmente para dar respuesta masiva a centros de salud.
  • Logística solidaria: Gracias a la colaboración de voluntarios de la UA y acuerdos con la Fundación SEUR, los dispositivos llegaron de forma totalmente gratuita a donde más se necesitaban.
  • Transferencia internacional: Recibimos solicitudes y ayudamos a coordinar respuestas en países como México, Argentina, Alemania y Colombia. 

El valor del conocimiento compartido

El proyecto [skuba] demostró que, cuando la tecnología se pone verdaderamente al servicio de las personas y se combina la ingeniería con la medicina, es posible salvar barreras que parecían insuperables en tiempo récord. Aunque el contexto de emergencia sanitaria ha cambiado, el aprendizaje detrás de [skuba] sigue vivo en cada uno de nuestros proyectos actuales: la certeza de que el co-diseño, el conocimiento abierto y la fabricación digital son herramientas imprescindibles para construir una sociedad más resiliente, justa e inclusiva. 

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¿También [skuba] para la inclusión? Por supuesto, la punta del iceberg era dar una respuesta a los sanitarios en centros hospitalarios... pero, el nuestros mayores y pequeños con dispacidad o dependencia también reclamaban seguir con sus terapias. Este dispositivo permitió también protecger en residencias a nuestros mayores y sus cuidadores, así como retomar la realización de terapias, como las que realiza la asociación APNEA (en la imagen), dado que sin ellas muchas personas ven afectada su mobilidad, capacidad de comunicación o su salud integral.

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Agradecemos a todo el personal sanitario y cuidador, a Decathlon, Recreus, la Universidad de Alicante, AIJU, AITEX, Fundación SEUR y a la red de profesionales anónimos que hicieron posible que [skuba] fuera una realidad. ¡Juntos somos más fuertes!

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