[DeDuck], un robot 3D para entrenar las emociones

[DeDuck] es un robot con forma de patito de goma que ayuda a entrenar las emociones dirigido a personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Sus componentes se pueden encontrar en cualquier tienda de electrónica y a través del código abierto se puede imprimir en 3D en un solo día.

Ese es el regalo que nos ha hecho Abel Parodi, quien ha donado a [artefactos] su desarrollo para que podamos hacerlo llegar a quienes puedan necesitarlo.

Gracias al regalo de Abel, cualquier persona que lo necesite podrá descargar su robot [DeDuck] a un precio muy asequible y montarlo en menos de un día.

El mismo Abel reconoce que, tras colaborar en [artefactos] como desarrollador del proyecto [freed arm] se impregnó de la filosofía colaborativa de nuestro Lab y descubrió la vertiente más social de la robótica. A esto se sumó su experiencia como profesor de robótica para niños. Entre sus alumnos tuvo algunos con un grado de autismo leve y pudo desarrollar algunas técnicas que resultaron útiles para atender su carácter tan particular y apasionante.

Entrenar las emociones

Y así fue como enfocó su TFG a la realización de un robot con forma de patito de goma, que atrajera con facilidad la atención de los niños, a través de la imitación en tiempo real la expresión de cualquier persona frente a su cámara. Contemplado como una herramienta docente para ayudar a comprender mejor nuestras emociones y pensada especialmente para entrenar las emociones de niños con TEA, Asperger u otros desordenes del neurodesarrollo.

Para Abel, el siguiente reto es depurar del primer prototipo y conseguir tanto un diseño más pulido como una programación más sólida: “Además, quisiera testearlo con niñas y niños con varios grados de autismo y evaluar sus reacciones con psicólogos del neurodesarrollo. Es un trabajo todavía en pañales, pero el mayor honor es tener la ocasión de donarlo al equipo de desarrolladores de Artefactos, que con su talento y dedicación llenan de ilusión a tantas personas”.

[DeDuck] es un desarrollo inspirado en el robot Félix que el autor conoció en una exposición realizada por Archimedes Exhibitions dedicada a la robótica. Félix es un complejo androide con forma de cara humana que utiliza motores en miniatura y una serie de redes neuronales para mover cada sección de la cara del robot. Mientras que el sistema de Félix era grande y complicado, [DeDuck] es una versión simplificada, funcional y accesible, con la apariencia de un juguete. Un diseño tan familiar como el conocido “patito de goma”. La forma de este adorable muñeco con forma animal no es casual. Se eligió por su capacidad de inducir un sentimiento más cálido y cercano sin necesidad de parecer humanas. La idea era imitar al robot sin caer en el “uncanny valley“, un fenómeno que provoca el rechazo de máquinas con cierta apariencia humana.

Bueno, bonito, barato

Los componentes que usa [DeDuck] son fáciles de conseguir en tiendas de electrónica o por Internet a un precio muy asequible. El cuerpo puede imprimirse con PLA en medio día en una impresora 3D promedio y la programación está totalmente hecha usando código abierto. Esto quiere decir que cualquiera que tenga acceso a una impresora 3D puede tener su propio robot [DeDuck].